Carpeta Amarilla

Ajuste de cuentas

Septiembre 3, 2019 por

Quiero saber cómo luces por dentro. Y no, no precisamente porque tenga curiosidad. No quiero conocerte ni saber más de ti. Solo quiero que sufras. Solo quiero que sufras mucho. Quiero estar ahí cuando un cuchillo o una bala te atraviese. Quiero estar ahí cuando la fuerza descomunal de una máquina o del hombre mismo te arranque las extremidades. Quiero ver cómo tus ojos y tu boca se abren de forma nunca antes vista y tu garganta emite sonidos inexplicables. No, es que tú no sabes. No sabes el potencial que tienes. No hay manera en que lo sepas, hasta que te encuentres en una situación similar a la que yo, en silencio, planifico para ti. No sabes el poder que tienes para teñirlo todo de rojo con tu sangre. No sabes el poder que tienes para espantar con tu verdadero ser, con todos órganos a la vista. Rebanado. Sangriento. Podrido. Muerto.

Pero, descuida. Muy pronto lo sabrás. Confirmarás que todas mis sospechas son ciertas. Y esa repugnante cada tuya quedará tiesa para siempre, hasta que se la coman los gusanos. Las cuencas de tus ojos quedarán vacías, y servirán de casa para los insectos. Se llenarán de tierra, de mierda, y algún día (esperemos) ya ni siquiera existirás. Nos olvidaremos de que alguna vez existió una persona como tú. Un pedazo de mierda inservible, un trozo de carne que sólo mereció nacer por el simple hecho de que debe, debe, ser asesinado. Ya lo verás. Pronto lo sabrás. Más pronto que tarde. Y lo mejor de todo es que no lo esperas. Lo mejor de todo es que piensas que tu servidora, aquí presente, es inofensiva. Crees que puedes torturar, y torturar, y torturar, y torturar, y nunca pagar por las consecuencias. Tal parece ser que al final, el iluso, el inofensivo, resultaste ser tú.

Y espero que en algún momento tu gente sea capaz de comprender quién fuiste. Quizás ya lo saben. Quizás, cuando amanezca y te encuentren, dirán “¿Por qué tomó tanto tiempo? ¿Qué estábamos esperando?”. Y si puedo tener esa segunda victoria, la satisfacción de saber que mi purga es, además, una bendición para los que te rodean, podré decir que mi labor en todo este asunto habrá, por fin, terminado.

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