Carpeta Amarilla

Llévame contigo

Junio 25, 2019 por

—Ojalá pudieses verme —dice Mila.

O quiere decir, al menos, porque en realidad no dice nada.

—Ojalá pudieses llevarme a mí.

Sus ojos vidriosos, redondos, lo miran fijamente. La carita regordeta de cachetes tostados por el sol, que tiene la frente apoyada en la vidriera.

—Por favor —repite.

Y nadie la escucha, porque todas las voces, sus propias voces, están en su cabeza.

El niño levanta su corto dedo, y señala un carrito. Si pudiera, Mila abriría mucho los ojos. Si pudiera, claro. Pero sus ojos están hechos de porcelana y silicona. El carrito llega a las manos del niño, y este lo examina con cuidado. Con tanto cuidado. Con tanto amor. Mila lo daría todo por ser tocada así por él.

Finalmente, el niño devuelve el carrito a su lugar con el ceño fruncido. Hace pucheros. Nada le satisface. Mila quisiera poder levantar su manita y sujetar su dedo. Llamar su atención. Saltar hacia él. Pero no puede. No puede.

El niño vuelve a recorrer el exhibidor con la mirada, esta vez más juiciosa. Más concentrada. Soldaditos de plomo. No. Patinetas. No. Trompos y cuerdas de saltar. No. Nada de eso sirve. No es lo que busca el niño de los cachetes tostados por el sol.

Mira. Descarta. Vuelve a mirar. Nada es suficiente.

—¿Y yo no lo soy? ¿Por qué no quererme a mí?

Pobre Mila.

—¿No soy suficiente?

El niño, decepcionado, hala el brazo de su madre. Bosteza y tiene los párpados caídos. Ya se aburrió.

—¿Y nada te gusta? —pregunta su madre.

—¿No te puedo gustar yo? —grita Mila.

Y quisiera sacudirse, saltar, correr detrás de él y caer en sus brazos.

—Vámonos, entonces —resuelve la mujer.

Mila lloraría, si pudiera. Mila lloraría y se quebraría en pedazos si de ella se tratara. Porque el niño, ese precioso niño de cachetes tostados por el sol, su niño, que fue enviado para ella y que tiene todo lo que ella siempre quiso, se va. Se va, y no voltea. Camina de la mano de su madre.

—¡Estoy aquí! ¡POR FAVOR! No te vayas…

Pero ya no está. Se ha ido. Para siempre. Los niños no juegan con muñecas de porcelana.

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