Carpeta Amarilla
¿Amor propio o conformismo?

No tengo porqué amarme como soy

Marzo 6, 2018 por

¡Hola, carpetitas! Espero que estén bien y, como siempre, les agradezco su compañía en ésta, una nueva edición de otro #MartesDePost. Antes de que vayan a pensar cosas raras o me llenen la caja de comentarios de declaraciones personales de autos-superación, les pido un poco de cooperación. Tienen permiso de juzgarme, si eso los hace felices, pero acompáñenme hasta el final de este post primero.

Bien, comencemos por aquello que metió esta idea en mi cabeza: “Sick boy” de The Chainsmokers. Me encontré con esta canción en uno de esos días en que iba manejando sola, teniendo que soportar los estúpidos programas de radio que pasan a medio día.

Una canción cualquiera, según mi criterio. La peor canción de The Chainsmokers, según un estúpido pretencioso de la radio que consideraba que estar enamorado de “You owe me” es una razón más que suficiente para destruir al pobre sick boy, como si ya no fuese suficientemente malo estar enfermo.

Desde el primer momento en que escuché esa canción, no pude sacarme de la cabeza aquel verso que dice:

“Don’t believe the narcissism”

No creas en el narcisismo. Repetí la frase en mi cabeza al menos un millón de veces, y en algún punto entre esa primera vez y hoy, entendí que la razón de que me gustara ese verso era bastante sencilla: resumía en una sola línea lo que llevaba meses tratando de decirme a mí misma.

¿Amor propio o conformismo?

Verán, yo siempre he querido ser famosa, ¡por lo que sea! Siempre he soñado con que la gente me vea en la calle y sepa quien soy y lo ridículamente buena que soy en lo que hago. Y como siempre he querido ser famosa, vivo la vida planteándome muchos proyectos.

Hacerse famoso para amarse a uno mismo

Yo suelo querer buscar más. Todo el tiempo, como si nunca estuviese satisfecha. Más proyectos, más sueños, más oportunidades de hacer las cosas en grande, aprender y todo eso. Pero, ¿saben? Estar siempre esforzándose, y los que han estado en mi lugar lo saben, cansa. Y aunque yo no quería admitirlo, estaba muy cansada.

Hace unos meses, caí en lo que mi profesora de Periodismo IV llamó un breakdown emocional. Me cansé, me rompí. Me hice creer a mí misma que sólo me estaba relajando un poco, y usé esa excusa para dejarlo todo pasar. Me dediqué a solucionar lo inmediato, lo imprescindible, y lo que iba a largo plazo… se quedó en largo plazo para siempre y nunca más volvió a acercarse.

Fue así como dejé de esforzarme en los estudios, dejé de hacer ejercicio, dejé de escribir mas que para hacer dinero y me dediqué a vivir sin otra motivación que terminar el mes para cobrar. Fue allí, creo, cuando comencé a morir… y no sé si todavía esas partes de mí siguen muertas.

Lo cierto fue que, aunque me preocupé por mantener mi vida medianamente funcional, como un motor que opera al 40% de su capacidad, ¡los resultados fueron catastróficos! Me puse gorda, fea y descuidada. Dejó de importarme mi imagen y mi higiene. Y yo sé, amigos míos, que han estado odiando tener que verme con el cabello sucio todo el tiempo. Lo sé, y me disculpo por eso.

No amarse por descuidar la apariencia

Pero la cuestión fue mucho más allá de lo físico. Cada día me hice más monótona, más gris, como aquel cuento que una vez escribí acerca de los “seres grises, hechos de plasma gris”. Mi pasión por las cosas se esfumó, y no fue sino hasta el día de Año Nuevo, cuando leí la carta que yo misma me había escrito hace un año, que me dí cuenta de ello.

Sin embargo, lo peor vino luego. No sólo me dejé caer en un hueco —se podría decir que medianamente consciente de ello—, sino que, además, no fui ni siquiera capaz de asumir mi responsabilidad. Me escondí en la más ridícula de las mentiras.

“Me amo así, tal como soy”

¿Saben algo? No se vale arruinar un concepto tan bonito como la auto-aceptación y el amor propio por ser floja, pero eso fue lo que hice. Además, por las razones más egoístas. Sucede que, la mayoría del tiempo, suele ser más fácil explicar por qué hacemos las cosas que asumir la responsabilidad por ello.

—No importa estar gorda, porque debes amar tu cuerpo como sea.

—No importa si no eres la mejor en todo o siquiera en algo, porque debes estar orgullosa de ti incluso si no eres una ganadora.

—No importa si no haces más de lo necesario, porque no todos podemos ir por ahí inventado Facebook o cambiando el mundo.

Mi forma de lidiar con el fracaso fue esconderme detrás de la premisa —tan popular desde el 2016— de premiar la mediocridad.

Trabajar duro para merecer amor propio

No quiero amarme sólo porque sí

Yo tengo un problema con las imposiciones, con las cosas que se supone que debo hacer. Hace un tiempo ya, tuve una conversación con alguien muy importante para mí y llegamos la conclusión de que el deber no es un motivo real y fuerte para hacer las cosas. En cambio, es mucho más sincero y real querer hacerlas.

Por eso, yo no creo que deba amarme como soy. En lugar de eso, quiero poder hacerlo por todas las cosas que me hacen especial. Por ser sabia, inteligente, hermosa y feliz. Quiero poder mirarme en el espejo todas las mañanas, y estar orgullosa de la persona frente a mí. No porque deba, sino porque esa persona es realmente asombrosa.

No me amaré cuando no me lo merezca

No me amaré cuando sea floja, negativa, egoísta o desleal con mis principios. No me amaré cuando sienta que no estoy dando lo que puedo dar por lo que me importa. No me amaré cuando no deba amarme, y no premiaré con cariño mi conformismo y mi mediocridad.

No espero dar menos que todo lo que puedo dar, no espero menos que el éxito. Trabajaré muy duro, y me amaré en el camino siempre y cuando sienta que ese amor es genuino.

Abrazarse a uno mismo

Y ustesdes, ¿cómo se aman a ustedes mismos?

Si algo es cierto, es que todos somos diferentes por razones únicas e insospechadas. ¿Qué te hace amarte a ti mismo? Compártelo conmigo y con todos los lectores en la caja de comentarios. También, si te gustó este post, pásalo a un amigo o conocido que podría disfrutarlo, y anímale a que comente las cosas que hace amarse a si mismo todos los días. 

Recuerda que puedes suscribirte al sitio con tan sólo dejar tu correo electrónico en la cajita bonita de allá arriba, a la derecha. Así recibirás notificaciones de todo nuestro material. También puedes seguirnos en nuestras redes sociales. Subimos contenido nuevo y variado todos los días.

Comentarios:


  • Creo que el amor es incondicional. Por ende, sí deberías amarte a ti misma tal cual eres. Y tú misma lo dices: eres una persona realmente asombrosa. Pero no eres asombrosa porque estés flaca o porque ganes premios o porque trabajes 25 horas al día y ganes millones de dólares, eres asombrosa simplemente porque eres tú. Todas esas cosas que nombras y que supuestamente no te hacen “digna” de amor son transitorias. A veces estás gordo, a veces odias al mundo y a veces no quieres hacer nada, ¿te vas a dejar de amar por eso? ¿Dejarías de amar a alguien porque no encaje en un ideal de belleza? No lo creo. Entonces, ¿por qué serías tan dura contigo misma? Creo firmemente que el amor no es algo que uno tenga que luchar por “merecer”. El amor es trabajo, sí, pero porque es aceptación (que no conformismo ni mucho menos narcisismo) y eso es algo que nos cuesta muchísimo. Pero solo desde ese lugar de amor/aceptación es que podemos aspirar a ser realmente mejores.

    • Siempre me ha encantado esa forma tan directa y linda a la vez que tienes para decir las cosas, Natuchips. Ciertamente tengo que admitir que se me va la mano con lo exigente que puedo llegar a ser conmigo misma, pero creo que esa es una de las formas en que me doy amor. Que no esté flaca, que no sea famosa, que no tenga millones, sí, son cosas transitorias. Pero, aceptar todas esas cosas y no esforzarte para cambiarlas cuando en realidad quieres hacerlo, cuando sabes que esos estados NO TE HACEN FELIZ, es conformarse. Es de lo que hablaba al final de post. Amarse en el camino, pero amarse genuinamente. Capaz mi problema real es con la aceptación. No estoy dispuesta a aceptar las cosas que no me gustan.

      No digo que tengo que tenerlo todo para ser feliz, pero sí al menos sentir que me esfuerzo. Al final, todo este post no se trata de amarse o no amarse por haber cumplido ciertas espectativas, sino de cómo a veces es difícil mantener esa pasión que arde en el pecho con tanta fuerza cuando tienes, no sé, 17 años. Y bueno, es duro, pero es la verdad. Dejarse morir así, en la apatía, en el conformismo, en el “déjame sentir que estoy bien así, mientras en verdad sufro por dentro” no es mi estilo.

  • No pierdas esa llama. Eso es lo que te hace tú.
    Y, ciertamente, el amor te hará ser mejor. Siempre. Lucha por tus sueños porque eso es amor. Y mantén la pasión porque la pasión es “amor en movimiento”, es lo que te mueve a hacer las cosas que te hacen feliz.
    Y respecto a lo último… Decir que uno está bien cuándo no lo está, no es amor. Es simple pantalla.
    Como siempre, al final, estamos de nuevo de acuerdo pero con diferentes palabras.
    Te quiero, Tinix.

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *