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Crítica a The Post

The Post: ¿qué harías por una historia?

Febrero 24, 2018 por

Cuando a los 10 años decidí que quería ser periodista, lo hice pensando en dos cosas: la primera, mi nombre aparecería en el periódico (y evidentemente sería famosa) y, la segunda y más importante, que buscaría la verdad y la defendería siempre. Hoy sé que el asunto no es tan simple como me parecía en ese entonces, que hay muchos intereses en juego y que, de hecho, tal vez no exista ni siquiera tal cosa como la verdad.

Pero eso no quiere decir que el periodismo no intente llegar a una verdad, ni que no sea una herramienta valiosa para hacer contrapeso a las esferas de poder. Y precisamente sobre esta función es que se basa la historia de The Post, filme dirigido por Steven Spielberg y protagonizado por Meryl Streep y Tom Hanks.

Crítica a “The Post”

The Post, inspirado en hechos reales, narra la decisión del diario The Washington Post de publicar la filtración de los Papeles del Pentágono, documentos gubernamentales que contenían información clasificada sobre la Guerra de Vietnam, luego de que The New York Times se viera impedido de hacerlo debido a una orden judicial.

Escrita por Liz Hannah y Josh Singer, quien también trabajó en Spotlight, esta película es otra gema que nos recuerda la importancia del periodismo en este mundo caótico en el que vivimos. Porque es increíble como los años 1971 y el 2018 no parecen tan alejados. Todavía hay presidentes y gobiernos que no les importa un comino sacrificar vidas humanas por mantenerse en el poder. Y que tampoco dudan de abusar de ese poder y censurar cualquier clase de crítica o información que pueda perjudicarles.

Pero el filme no solo muestra como los reporteros del diario se hacen con la filtración de los documentos que mostraban la negligencia de los Estados Unidos al perpetuar una guerra que sabían que no iban a ganar, ni mucho menos se centra en una gran investigación como sucede en Spotlight. En este caso el foco es Katherine “Kay” Graham, la presidenta de la compañía y la editora de la publicación.

Graham, interpretada por la siempre maravillosa Meryl Streep, se tiene que enfrentar a una industria sexista y a un grupo de hombres corporativos que no dan un céntimo por ella ni por su capacidad para liderar una compañía o sacar adelante un periódico local que no podía competir contra el Times.

Crítica a The Post

En muchos momentos, Graham es la única mujer en la sala hablando de negocios y constantemente es interrumpida por los hombres a su alrededor, así como subestimada. La vemos frágil, sensible, indecisa a la hora de hablar. Y si bien es cierto que esta situación se siente algo forzada en varios momentos, no deja de ser hermoso ver la transformación del personaje al momento de tomar la decisión que la volvería un ícono del periodismo.

Por supuesto, su decisión es impulsada por la terquedad de su editor Benjamin Bradlee, interpretado por el siempre genial Tom Hanks. Bradlee, cansado de que el Times se lleve todas las primicias, urge a su equipo de periodistas a hacerse también con la filtración. Pero nos damos cuenta que su verdadera motivación a desafiar cualquier obstáculo que le impida publicar la historia es su propio remordimiento por dejar que su relación de amistad con los Kennedy se interpusiera en su deber de informar. Porque como bien reflexiona Ben: no puedes estar en ambos bandos, tienes que elegir.

Y en una situación en la cual todos los involucrados estaban visiblemente asustados (y con razón dado que podrían perderlo todo y terminar en la cárcel), él fue el que siempre defendió que el periódico debía ser valiente. Porque sabía que si no se publicaba la historia, más allá de lo que dijera una corte, el periodismo habría perdido.

The Post

Por otra parte, la película ha recibido algunas críticas porque Dan Ellsberg, responsable de filtrar los Papeles del Pentágono, es apenas una anécdota dentro del conflicto que muestra el filme. Y es que al poner el foco sobre Graham y Bradlee, se dejan de lado debates importantes como hasta qué punto puede llegar la libertad de prensa sin afectar la seguridad de Estado o si la censura pasa ciertamente por garantizar el bien de la nación o los intereses de ciertos particulares.

Sin embargo, creo que la historia es un recordatorio de que a veces podemos ganarle al sistema y que somos más de lo que la gente piensa de nosotros. Y para los periodistas, o aspirantes a, creo que es un hermoso recordatorio de que nuestra carrera no es fácil y que los obstáculos siempre estarán ahí pero vale la pena. Porque no se trata de nosotros, como mi yo de 10 años creía, sino del público. Porque el deber esencial de la prensa es “servir a los gobernados, no a los gobernantes”.

Pueden llamarme una romántica, o como a mi editor le gusta decirme, comeflor. Pero creo que ese debería ser nuestro norte siempre. El público. Como a mi profesora V., le gusta decir: “nos debemos al público”. Y, personalmente no creo que tendría el coraje para sacrificarlo todo por una historia, pero me gustaría creer que sí. Pero más me gustaría creer que, un día, no vamos a tener que sacrificarlo todo por una historia.

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