Carpeta Amarilla
¿Vale la pena llorar en el cine por COCO?

RESEÑA: ¿Vale la pena llorar por “Coco” de Disney Pixar?

Enero 9, 2018 por

¿Cómo están, carpetitas? ¿Cómo los trata el 2018? Yo he tenido gratas experiencias, y miren que sólo llevamos una semana de año. En todo caso, como aún tenemos pendiente esa celebración, ¿qué mejor forma de empezar el 2018 que con una reseña? Una reseña de esta película que viene sonando mucho desde su estreno, pero que realmente no había llamado mi atención; esta película con la que todo el mundo dice que ha llorado como nene, para bien o para mal; esta película que, bueno, tiene mucha música, y que eventualmente iba a ver.

Sí, damas y caballeros, estoy hablando de “Coco”, de Disney Pixar. Primero que nada, comenzaré con una dosis de honestidad: ustedes saben mi posición respecto a Disney. Yo crecí con estas películas, y no hay una que no disfrute a un nivel mucho más intenso que la mayoría. Así que, de entrada, ya pueden ir asumiendo que ésta no será una reseña justa. Las razones son dos: cuando la vi, estaba en un momento sensible de mi vida. Triste porque mi familia se separa, triste porque extraño a mi papá, y en general, triste por todo… o al menos, por la mayoría de las cosas. Se podrán imaginar, los que ya la vieron, como esta película logró calentar mi corazón. Además, la película me gustó. Tanto que creo que será imposible para mí no decir puras cosas buenas.

Así que, como les dije anteriormente, avisados están. Esta no será una reseña demasiado técnica, con investigación y conocimiento de causa. Tal como cuando les hablé de “La la land”, hablaré desde la irracional y cursi Tina, esa que no puede resistirse a un musical.

AMor por la música en Coco, de Pixar

¿De qué va la película?

En un pequeño y alegre pueblo mexicano vive Miguel, un niño de 12 años que pertenece a una familia de zapateros, en la que la música está prohibida. Durante generaciones, los Rivera han censurado la música porque creen que hay una maldición en ella. Y es que, hace muchos años, su bisabuelo abandonó a su mujer para seguir su sueño de ser músico, y por eso la música se declaró muerta para todos ellos.

Claro que Miguel guarda en su interior el anhelo de ser músico. A pesar de la maldición familiar, Miguel no desiste ya que ama la música y no va a renunciar a sus sueños tan fácilmente. Su sueño es tocar la guitarra, inspirado por su cantante favorito de todos los tiempos, Ernesto de la Cruz. En la mañana del Día de Muertos, el joven se verá envuelto en una fantástica aventura junto a su perro Dante. Ambos lograrán entrar al Mundo de los Muertos, donde conocerán a sus antepasados, además de a un espíritu amigo llamado Héctor. Con la festividad del Día de Muertos como telón de fondo, Coco nos trasladará a este mundo colorido y musical que es una celebración de la vida, de la familia, los recuerdos y la conexión a través de diversas generaciones.

FUENTE: Sensacine

A primera vista puede parecer un argumento sencillo, una clásica travesía del héroe que lucha por un sueño; sin embargo, “Coco”, de Disney Pixar, cuenta con muchos elementos interesantes que van más allá de lo aparente, una investigación exhaustiva y mucho contenido relacionado con temas de la vida y la muerte… todo esto, simplificado para que niños de todo el mundo lo puedan disfrutar y, sobre todo, entender.

Los aciertos de “Coco”, de Disney Pixar

Siempre he pensado que, sin importar qué tan loca o descabellada pueda ser una historia, si existe coherencia —el pegamento que une las piezas de una obra—, todo puede funcionar. Eso sucedió en Coco. 

Trama y estructura

Mientras revisaba la opinión de varios de mis cinéfilos favoritos en la web acerca de esta película, me sorprendió una queja constante entre la mayoría: por alguna razón, parece que Coco peca en por su simpleza. Sin embargo, a veces creo que hay que ponerse en contexto para evaluar mejor las cosas. La película fue hecha para un público de, básicamente, niños… y tiene que adaptarse a eso. A algo que los niños puedan entender. No estoy diciendo que esto sea una excusa para simplificar al máximo la historia —ciertamente hay obras maestras, como Toy Story, que son infantiles, pero no simples—, pero puede ser al menos una explicación.

Lo que sí no puede quitársele a la película es investigación exhaustiva que realizó el equipo de producción para darle vida a los personajes y escenarios. Como muy pocas veces, estamos ante una película que busca retratar la cultura mexicana desde lo auténtico, y no desde los clichés del taco y el burrito. Cada personaje es auténtico, y fácilmente reconocible en la cotidianidad mexicana. Que te lo diga un mexicano, si no me crees.

Elementos audiovisuales

Lo primero que necesariamente debo mencionar en esta parte es, ¡como no! ¡La música! Quien es lector recurrente de este espacio sabe que yo amo, AMO DE VERDAD, las películas con música… y sin duda alguna, las canciones de “Coco”, de Disney Pixar son piezas que se pueden disfrutar tanto en la película como fuera de ella. Nunca he sido fanática de los charros  ni de la música mexicana, pero debo admitir que esta película me puso a cantar —y a atormentar— con sus increíbles piezas, llenas de color, guitarra y trompeta.

¡AYAYAYAYAYYYYYYYY!

En cuanto a la animación, debo decir que me sentí gratamente sorprendida, pero no por las razones que ustedes suponen. Además de ser hermosa, llena de colores brillantes y figuras adorables, está especialmente enfocada en los detalles. Y no, si bien en muchos casos trata de parecer muy realista, en ningún momento intenta venderse como algo que no es. Es como si el film dijera “Sí, estoy hecho con una animación bastante bien hecha, con mucha textura, ajá, pero soy sólo una animación. Una caricatura”… ¡y eso me encanta! Este es uno de esos aspectos que dejan más que clara la coherencia de los elementos de la película.

Sin embargo, y pese a que ya damos por sentado el hecho de que todo es obra de diseñadores expertos que produjeron figuras y escenarios en 3D… los personajes de la película están hechos con cariño y detalle. Se les nota, desde los diseños que hay en las faldas de Mamá Himelda, pasando por las lentejuelas del traje de Ernesto de la Cruz, ¡y hasta en las arrugas de Mamá Coco!

¿Y qué más puedo decir? ¿Que la Dirección de Fotografía hizo un trabajo hermoso, llenando cada escena de los más vivos y bellos colores? ¿Que los personajes me conmovieron el corazón? ¿Qué cada vez que alguien cantaba “Recuérdame” a mí se me humedecían los ojos? La amé, amé la película… y ahora, hablemos de cómo lloré como una idiota por dos horas en el cine.

¿Tú también lloraste en el cine?

De entrada les digo: llorar con esta película no es algo exclusivo de la gran pantalla. Podría descargarla en 320p —¿quién no va a llorar con esa resolución— y volverla a ver en mi casa, y probablemente me haría un mar de lágrimas… otra vez. O peor, porque podría dejar a un lado el rostro falso de bad bitch para cuidar el maquillaje.

Cara de bad bitch

Antes de ver yo misma la película, ya sabía de muchas personas que habían llorado como bebés al verla. Eso ya de por sí me tenía con la guardia alta al ver la película, tanto que hubo un momento en el que me pregunté a mí misma: ajá, ¿y en qué parte es que lloro, pues? No tuve que pedirlo dos veces. Bastó con los primeros acordes de “Recuérdame” para que mis lágrimas comenzaran a brotar como bebés en el mes de Noviembre.

Pero, ¿por qué tantas lágrimas? ¿Por qué tanta conmoción? Pues verán, en esta película hacen trampa: mientras alguien habla de hacer lo que amas, de perder un ser querido, de recordar buenos momentos del pasado… ¡siempre hay un hermoso tema de fondo que termina de aguarte el guarapo. Los productores de “Coco”, de Disney Pixar apelaron a eso de despertar sentimientos con la música.

Y también está el hecho de que la película toca temas muy emocionales. Para empezar, la vida y la muerte. ¡Vamos! Todos tenemos al menos un ser querido que ya no está, y que puede que nos hayamos imaginado cruzando ese puente de flores color naranja mientras veíamos la película. Todos tenemos al menos a una persona que queremos mantener lejos de la segunda —y tal como lo veo yo, definitiva— muerte: el olvido.

Además, está el tema de la familia. Yo no podía dejar de pensar en la mía mientras la veía.

“Amor verdadero nos une por siempre, en el latido de mi corazón”

Mi familia jode, y jode seguido, pero la amo. Amo todas las comidas, reuniones y cosas locas que hacemos, y el hecho de que cuando estamos juntos nada más existe. Ni lo bueno, ni lo malo. Sólo estamos nosotros, y es el lugar más bonito que puedan imaginarse.

Verán, yo vi esta película con mis primos. Mis primos, esos que son casi como mis hermanos. Crecí con ellos, pasé los momentos más divertidos y locos y estúpidos… y últimamente, cada vez que pienso en ellos, pienso en cómo poco a poco esos momentos han ido haciéndose más lejanos. Sé que la gente crece, que cada quien debe hacer su vida y buscar su camino, pero no pueden pedirme que cada vez que recuerde esas cosas no me ponga sentimental, y más ahora que estamos por esparcirnos por el mundo. Af, no suelo decir esto, pero… Maldito Maduro.

El veredicto final

Miren, hay que ser honestos: “Coco” no es ninguna obra maestra. No superará jamás a Toy Story o Los Increíbles. No es la mejor creación de Pixar hasta la fecha. No cambia la forma en la que vemos el mundo, pero… si me preguntan a mí, tampoco es justo decir que es una película más. Si un film es lo suficientemente fuerte como para sacarle mocos a media sala de cine, ya de por sí eso habla de lo bien hecho que está. Respeto —aunque no comparto— la opinión de quienes no están conformes con la película y piensan que está sobrevalorada… pero yo voy a seguir cantando “La llorona” y “Un poco loco” por unos cuantos días más. Y es por eso, y por todo lo bonito y bueno que hay en esta película… ¡que le doy 4/5 clips!

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