Carpeta Amarilla
Superando rupturas

Rupturas

Octubre 6, 2017 por

Hola, carpetitas. Hoy vengo a hablarles de algo terriblemente malo y terriblemente triste. O bueno, terriblemente malo PARA MÍ, y terriblemente triste PARA MÍ… porque sé que hay mucha gente que en este momento está ocultando la enorme sonrisa que le provoca el saber que, para bien o para mal, estoy pasando por lo que estoy pasando.

Persona aludida, si estás leyendo esto, quiero que sepas que sé quien eres. Me sé todos y cada uno de los nombres que conforman tu grupo. Ríe si gustas, pero en silencio. Yo me aseguraré de llorar lo suficiente frente a ti para que te dé aún más risa.

Pues sí, mis carpetitas, se imaginan exactamente lo que sucedió. Por cuestiones de la vida que son ajenas a mi voluntad, después de ocho meses tanto maravillosos como complicados, mi relación con David terminó. Si les gustan mis post donde hago mención a él… no se preocupen, no tengo pensado borrar ninguno de ellos. Son parte de mi vida, y por ende, son parte de este sitio web, nuestro monstruito: Carpeta Amarilla.

Primero que nada, vengo bien firme a decirles que eso no cambia mi relación con ustedes. Aunque esto es algo que David y yo nos habíamos propuesto hacer juntos, quiero que sepan que no tengo planes de abandonar nada, aunque voy a necesitar que sean un poquito pacientes conmigo. En estos momentos, no tengo demasiadas ganas de escribir.

Sin ánimos de escribir

Lo que pasó…

…no voy a contarlo, al menos no todavía. Hay detalles que, para bien o para mal, creo que no es el momento de revelar, aunque algunos de mis amigos y familia más cercana ya los saben. Les ha tocado escucharme llorar como la loca del muelle de San Blas estos últimos días. Verán, este es mi primer amor, mi primera relación, mi primer despecho… pero no mi primer corazón roto. Me ha tocado agarrar las piecitas que lo conforman y pegarlo más de una vez. Pero les juro, se los juro, creo que nunca antes me había costado tanto hacerlo. Creo que estoy en negación todavía.

Siempre me he considerado alguien muy inteligente a nivel emocional. Sé como lidiar con mis relaciones familiares, personales y laborales sin que todo sea un desastre. Me gusta aprender de la gente, conocerla, descubrir lo bueno que tiene cada persona. En ese sentido, creo que sé como actuar. Pero para mí es tan complicado entender en este momento lo que me llevó a terminar con David, que no sé nada.

No entiendo porqué lo hizo

He preguntado a cuanta persona conozco si ha estado en una situación parecida a la mía al menos una vez en la vida. En su mayoría, todos me han contestado que sí, que es de lo más normal que sucedan esas cosas… pero que eso no tiene porqué acabar una relación. O bueno, a menos que tu pareja te lo diga, porque eso significa que el problema en cuestión es mucho más que algo pasajero.

De entrada, yo valoro la honestidad. Esa es una de las cosas que más amo —sí, amo. Todavía amo. No voy a caer en esos juegos sociales de hazle creer que ya no me importa— de David. Siempre fue frontal con todo, incluso con las cosas que no son del todo buenas. Esa forma de ser, depende de la ocasión, a veces es buena y a veces es mala, pero de una forma u otra, yo la disfruté durante nuestros ocho meses juntos.

El mejor momento de mi vida

Sin embargo, cuando un problema de este tipo de se presenta, es cuestión de evaluar las cosas. ¿Realmente esa persona, si se siente como se siente, te ama? Es difícil estar de mi lado, porque yo estoy clara en lo que siento, de lo que quiero, pero él no. Creo que me ama también, pero a veces parece que eso no es suficiente. Y lo peor es no hay nada que yo pueda hacer. En este momento, como dice mi mamá: «Depende de él».

Mis planes

Esto no es algo que pueda resolverse hoy o mañana… o en una semana o en un mes. Esto es algo que tomará lo que tenga que tomar, y todos me dicen que sólo el tiempo me dirá qué es lo que debo hacer. Eso, y las acciones y los hechos que vengan más adelante, que harán todo más claro.

Por mi parte, yo sigo muy triste, y probablemente esté así un buen tiempo. Necesitaré mucho amor de Uvita, muchas cotufas y buenas historias para reponerme… pero les aseguro que lo haré. Muy pronto, espero que más pronto de lo que la mayoría estima, me sentiré como yo misma otra vez. Creo que cuando eso suceda, podré empezar a reorganizar mi vida y mis sentimientos: ya no actuaré desde el miedo de perderlo, sino desde mi verdadero ser.

Actuar sin miedo

Dejaré de pedir opiniones

Ya no seguiré preguntándole a todo el mundo lo que se supone que debo hacer, porque ya me dí cuenta que la gente común no es capaz de entendernos a David y a mí, y mucho menos darme una respuesta. Hasta ahora, nadie me ha podido dar ese consejo que me deje del todo satisfecha… pero, eso no significa que no escucharé a todos lo que han ayudado estos días. He aprendido cosas buenas, y creo que hay varias que tengo que considerar.

Aprender a estar separados para estar juntos

El tiempo es lo primordial, y bueno, ¡mantenerme ocupada! Jeje, creo que eso no será un problema para mí. Tengo muchos proyectos por delante que no tengo la más mínima intensión de abandonar, y creo que el más importante de todos son ustedes, carpetitas.

También me propuse ir a un psicoterapeuta, porque descubrí que padezco de “dependencia emocional”. O bueno, en todo caso, confirmé mi diagnóstico. Si alguna vez tengo intensión de llevar una relación sana con David o con quien sea, tengo que solventar esta situación. Necesito sanar la inseguridad que hay en mí para no proyectarla en los demás. Puede incluso que esta sea la razón de mis celos locos. Aunque no me estoy responsabilizando por nada, sé que fueron parte de lo que comenzó a causarnos problemas desde el principio.

Y bueno, ¡creo que necesito volver a aprender a estar sola! Me he acostumbrado tanto a tener a David todo el tiempo a mi lado que cuando me vi sin él por un instante entré en una terrible crisis de ansiedad, y no sólo por el hecho de perderle. Me vi a mí misma sin alguien con quien charlar de mis cosas más intimas —esas que no puedes contarle ni a tu mamá o tus mejores amigas—, sin alguien con quien contar para lo que sea, sin alguien con quien hacer cosas tan banales como comer costillas de cerdo en sal y pimienta y “aló especiá”. Creo que ese es el primer paso que debo dar para sanar mi dependencia.

Trabajar duro para cumplir las metas

El mundo da demasiadas vueltas

Justo ahora, no tengo la más mínima idea de lo que va a pasar, pero hay una serie de cosas que me gustaría que pasaran. Por lo pronto, no hay nada que pueda hacer. Espero que David aproveche nuestro tiempo separados y lo enfoque de forma positiva. Que se conozca, que entienda sus sentimientos, que se ocupe de sí mismo y que sane todas las cosas que aún tiene que sanar.

Quizá esta sea la prueba que define si somos o no el uno para el otro, si somos o no lo que el otro necesita. Quizá todas esas cosas bonitas que planeamos una vez se cumplan, y logremos ese “Felices para siempre” con el que siempre soñamos. Si debemos estar juntos, vamos a estarlo. Ya sé qué es sentir amor real, y no creo que pueda conformarme con nada menos que eso.

Y ustedes, ¿cómo han vivido sus rupturas?

He escuchado tantas historias que lo único que puedo concluir es que ningún amor es igual al otro. No hay punto de comparación, y es por eso que a veces los consejos no funcionan. Sin embargo, estas historias, tan únicas y especiales, ¡realmente valen la pena contarlas! Así que allí abajo tienen una cajita de comentarios de lo más linda para hablar de eso. Si alguno de ustedes quiere contar su vivencia, hacer su propio post al respecto, ¡pónganse en contacto conmigo! Carpeta Amarilla no sólo existe para contar mis historias, ¡sino las de ustedes también!

Recuerda que puedes suscribirte al sitio con tan sólo dejar tu correo electrónico en la cajita bonita de allá arriba, a la derecha. Así recibirás notificaciones de todo nuestro material. También puedes seguirnos en nuestras redes sociales. Subimos contenido nuevo y variado todos los días.

Un abrazo para todos lo que leen este espacio, y para los que se calaron todo esto hasta el final. O hasta la mitad, o tan siquiera hasta el primer párrafo. Espero que lo que pasó a mí hoy les ayude a ustedes el día de mañana.

¡Nos vemos (leemos) en el próximo post!

Comentarios:


  • Estarás bien con el paso de los días. Hasta tanto, ánimos y piensa en nosotros, tus lectores que estamos ávidos de conocer nuevas historias.

    • Creo que me has hecho la noche, Omar. ¡La semana completa! Muchas gracias por tus palabras. Lo bueno, siempre se pueden usar los sentimientos (positivos, negativos, los que sean) para escribir. Así que por las historias no te preocupes, que no van a faltar.

  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *