Carpeta Amarilla
Guerra avisada no mata soldad

Guerra avisada no mata soldado

Julio 30, 2017 por

Es más de media noche, y yo no puedo dormir. Tengo miedo, aunque probablemente no sea por las cuestiones que ustedes imaginan. Tampoco tengo ganas de contarles las razones. Sólo necesito alguien con quien hablar, ya saben, de forma sincera. Sin analizar causas ni consecuencias, sin establecer conjeturas, sin elaborar teorías. Una pura confesión, en todo caso, a ver si gano algo de tranquilidad y logro pegar el ojo.

Verán, mañana pasará algo. Nuevamente, les repito, no es lo que imaginan. Mañana pasará algo, aunque yo no tengo muy claro qué sucederá en realidad. Eso está bien. Así somos los humanos. No tenemos una bola de cristal ni un lago mágico para espiar el mañana o la semana que viene o lo que seremos en los próximos 10 años. No me asusta no saber acerca del futuro. No me asusta, se los juro. Lo que me aterra, lo que no me deja dormir, es que… lo que siento que no veo es algo que debería ver.

La contraparte de este acontecimiento parece estar bien clara en lo que va a suceder. Parece que ve —o vio— algo que yo no veo o no quiero ver o simplemente no entiendo. Y lo peor de todo esto es que me da mucha rabia, porque si había algo en lo que yo estaba segura en esta vida, era de eso. Ahora ya no sé nada. Siento que me volvieron a estafar, de cierta forma. O yo me volví a estafar, no sé. Siempre soy yo la que se estafa, creyéndome que mi suerte o yo misma voy a cambiar para mejor. Que todo será mejor algún día, que todo lo malo que me ha sucedido alguna vez va a valer la pena.

Y bueno, les confieso: estoy enferma de engañarme. No quiero engañarme más. Yo sólo quiero ser feliz, sentirme segura, apoyada… no sé, tal vez sólo quiero saber si estoy transitando por el camino correcto. Si aquellas cosas por las que todavía quiero luchar valen la pena o son una batalla perdida.

Hay cosas que no puedo lograr por mí misma, yo solita con mi soledad, porque dependen en parte de lo que los demás hacen. De sus decisiones. De sus acciones.

No sé porqué tengo este complejo de Wonder Woman, según el cual yo puedo hacer lo que sea, aguantarlo todo y levantarme las veces que sean necesarias, como si pudiese recoger los trozos que se caen cada vez que algo me golpea y pegarlos con tirro. No sé porqué no puedo terminar de admitir que cada vez que algo me duele, me duele en serio. Me marca. Hace que mis rincones oscuros sean más oscuros. Y vaya que tengo oscuridad dentro de mí.

Ah, ¿me van a decir que no lo veían venir? Falsos

Y bien, yo no sé qué hacer. Me estoy preparando para lo que va a suceder mañana, organizando mis ideas, reforzando mi trinchera y llenándome de valor, porque no me queda más nada por hacer. Yo sólo quiero que todo salga bien, porque de que mañana pasa algo, tiene que pasar. Que no pase sería la confirmación de que todo va a irse a la mierda. Y si todo esto va directo hacia allá, espero que sea lo más pronto posible. Eso me dará más tiempo para recuperarme. Supongo. Recuperarme. Como odio esa palabra de mierda. Estoy cansada de recuperarme. No sé porqué siempre tengo que recuperarme de algo.

¿Y si mejor me quedo rota y ya?

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