Carpeta Amarilla

Mientras siga portándome bien

Julio 26, 2016 por

Una gota más no debía hacer gran diferencia. O dos, o tres, o todo el contenido. O sí. No lo sé. Porque si no importara no vendría el pequeño frasco con tapa de seguridad, para evitar que cualquier inútil —como yo— pudiese cometer un error tan tonto. Porque son esos los que matan, y yo no quería matar. O bueno, sí. Pero no a alguien. O tal vez sí, pero no sé si a él. Y menos de esa forma tan cliché, tan huevo sin sal. Algo de alta categoría debía planearse con antelación. Y la muerte es elegante, la muerte no es coincidencia nunca. Esperaba que el día que me tocara a mí alguien bajara del cielo o ascendiera del infierno para darme a escoger entre un conjunto de opciones. Y como yo soy yo, y yo soy una inútil, escogería la peor. Como morir por algo tonto, como que a alguien más se le pase una gota de más.

—¿Te falta mucho, mija? —preguntó mi abuelo, desde su cuarto.

El ojo derecho comenzó a temblarme.

—¡Ya voy! —dije con voz aguda—, ¿quieres alguna otra cosa?

No respondió. Agarré el periódico que estaba sobre la mesa —sólo por si acaso— y lo puse sobre la bandejita de café, que levanté como si fuese un cadáver. Algo pesado y putrefacto. El líquido negro, oscuro, de apariencia tan profunda como el mar, bailaba de un lado al otro con mis pasos dentro de la pequeña taza.

El abuelo me recibió con una sonrisa cálida, acostado del lado derecho de su cama. Yo no se la devolví. La gente como yo no lo hace, y los que lo hacen, casi siempre están fingiendo. Lo hacen para no parecer diferentes, porque los han entrenado para eso. Lo hacen porque deben hacerlo, no porque quieren hacerlo.

 Coloqué la bandejita sobre su regazo y él no tardó ni medio segundo en agarrar la taza, pero sí casi una eternidad para llevársela a los labios.

—Se te pasó el edulcorante de nuevo, mi niña —dijo, tras haber escupido el líquido, sin sonar odioso o desagradable.

Sí, se me pasó de nuevo. Una gota. Por suerte, era algo insignificante. Nadie muere por una taza de café demasiado dulce. La cuestión es esa: aunque me cueste, sigo tratando de portarme bien.

Por Iraima Andrade

¿Te gustó esta publicación?

Puedes conocerme un poco más y leer más de mi material haciendo click aquí

Woho

Comentarios:


Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *