Carpeta Amarilla

Mis 13 comentarios acerca de “Por 13 razones”, de Jay Asher

Julio 14, 2016 por

Trece razones (2007) de Jay Asher es uno de esos libros cortos que te ayudan a retomar el camino de la lectura. Dinámico, emocionante… un poco exagerado. Está bien, muy exagerado. Es algo que está bien para el lector que ha perdido su rumbo, pero tampoco podría decir que es el mejor libro que he leído en toda mi vida. Ni siquiera en todo el mes. Tras leer muchos de los comentarios acerca de él en Internet, me di cuenta que varios pensaban más o menos como yo: la da en algunas partes; en otras, no tanto. Sin embargo, es un libro que yo le recomendaría a cualquiera: ¿por qué? Es cool para debatir, pero ya les explicaré más tarde porqué.

Por ahora, y antes de entrar de lleno —por no dejar, porque esto hará un poco más seria mi reseña—, aprendamos un poco del autor de este libro.

Un poco acerca de Jay Asher, como debe ser

Wikipedia lo define en dos líneas:

Jay Asher es un escritor estadounidense contemporáneo de novelas para adolescentes. Posee una publicación mayor en el género de la literatura para jóvenes adultos”.

También le colocaron una fotico de Sonrisa Colgate.

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Nació en Arcadia, California, y fue criado como ese niño al que sus padres le alientan cada locura —desde tocar guitarra hasta la escritura— con la esperanza de que encuentre su camino y pueda mantenerse a sí mismo algún día. En la secundaria escribió sus primeros dos libros infantiles. Para una tarea. De Apreciación de la Literatura Infantil.

¿Sabían que Jay Asher quería ser maestro de escuela primaria?

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Puede parecer un comienzo gracioso para cualquier escritor, pero ya sabemos que héroes y villanos pueden venir de los lugares más remotos. Fuesen o no esos dos libros el despertar de su amor por la escritura, Asher ingresó a la Universidad Politécnica de California en San Luis Obispo y dejó sus estudios en el último año para dedicarse de lleno a su carrera de escritor.

Y eso todo. No hay demasiadas cosas qué decir acerca de él.

Aparte de Por trece razones, Asher sólo ha publicado otro libro llamado The future of us, coescrito por Carolyn Mackler. ¿Que si lo voy a leer? No creo —nada personal, Carolyn—. También ha escrito varios libros ilustrados dirigidos a niños de primaria y secundaria para matar la fiebre de ser profesor de vez en cuando.

¿De qué va la historia?

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Tomé prestado este fragmento de El templo de las mil puertas porque me pareció genial:

Hannah, una adolescente estadounidense, se ha suicidado, pero eso no le quita protagonismo. De hecho, acapara toda la atención del relato desde las cintas de cassette en las que ha grabado las trece razones por las que no quiere seguir en este mundo.

Clay Jensen recibe sin esperárselo este testimonio póstumo. Viene por correo, en una caja de zapatos, y no trae remitente. Sólo necesita escuchar el primer minuto para entender de qué va el asunto: “Es un juego muy sencillo: primero las escuchas, luego las pasas”. Y una buena razón para no destruirlas: si la cadena se rompe, el contenido de los cassettes se hará público y las trece personas protagonistas no podrán hacer nada para que todo el mundo conozca su culpa.

Una a una, Clay va desentrañando los motivos que le llevaron a Hannah al suicidio a través de las trece caras de las cintas.

Puedes leer el resto de la reseña haciendo click aquí.

Ahora que tenemos las nociones básicas bastante claras, vamos a lo que nos importa.

¿Quieres leer este libro?

Antes que todo, tengo que agradecer a quien hizo este PDF. Ciertamente no es el más cómodo de leer y hermoso del planeta, pero, al menos, es funcional. Créditos a sus respectivos creadores, yo sólo estoy compartiendo el trabajo de otros.

Puedes descargar el PDF leí haciendo click aquí.

Mis 13 comentarios acerca de “Por 13 razones”

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1. Narración paralela de presente y futuro: dos narradores

Me gustó esta propuesta de narrador doble porque me ayudó a entender dos perspectivas de la misma historia, lo que veía la víctima y lo que veían los demás. Esto de cierta forma construyó un argumento sólido: muchos de los que estaban alrededor de Hannah no vieron muchas de las cosas que la llevaron a suicidarse —o les parecieron insignificantes, como a muchos lectores también—, sin tomar en cuenta que la forma en que las personas interpretan lo que sucede a su alrededor es completamente distinta. Pero ya hablaremos de esto más adelante.

Lo único malo con este narrador es que, como no está claramente definido quién es quién en varias frases, hace falta un buen libro/pdf/ebook para apreciar correctamente los cambios de voces. Yo por mi parte tuve que soportar un pdf de fondo HORRIBLE porque era el único que las diferenciaba con cursiva.

2. Algo cómodo y dinámico para el que se recupera de un bloqueo de lector

Es un libro dinámico, algo así como una lectura ligera con un tema intenso para pasar el rato. Tiene las características tan propias del género Young Adult. La prosa es poco densa —y poco impresionante—, pero los diálogos son interesantes y verosímiles. De hecho, como el narrador es en segunda persona, el libro entero se construye a partir de ellos. Incluso las narraciones son diálogos con otros personajes. Asumo que por eso se descuidó un poco la prosa, para darle más carácter de “Te estoy echando este cuento-chisme-catarsis”.

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Sí, me parece que Asher no aprovechó lo suficiente la decisión tan inteligente del narrador doble —pudo haber logrado muchísimo más—, pero tampoco pienso crucificar al libro por eso.

3. Los personajes son sólo un nombre

Por trece razones es un “nombres oímos, caras no sabemos”. Eso fue lo que pensé cuando me di cuenta que ni siquiera sabía cómo lucía Hannah, más allá de que tiene buen culo. Gracias por el dato, Clay. De hecho, para darle cara a cada personaje en mi cabeza tuve que recurrir a mis más oscuros y odiosos estereotipos: ¿cómo luce una porrista llamada Jenny? ¿Se vería un patán como Álex de ésta forma? ¿Cuál debería ser el rostro de alguien dulce y simpaticón como Clay? Esta decisión del autor tiene, a mi parecer, sus pros y sus contras.

La economía del lenguaje con la descripción bien puede hacer a la historia más dinámica, fácil de leer y digerir. Sin embargo, esto lo obliga a sacrificar muchos detalles. Nunca llegas a conocer a ningún otro personaje además de Clay y Hannah, e incluso puedes acusar de planos a la mayoría de ellos.

Pero bien esto podría ser a propósito, otra de las decisiones del autor. Detengámonos a pensar un poco más la cuestión: tenemos un libro que está narrado en primera persona por una chica que llegó a un punto en que odiaba su entorno lo suficiente como para suicidarse, ¿no tiene sentido que vea a los demás de forma plana? Estamos frente a un narrador individualista en primera persona, que está mostrando su visión de los hechos que la llevaron a suicidarse. Además, Hannah está hablando con personas que ya conoce de otras personas que ellos ya conocen, ¿no sería raro que se pusiera a describir a todo el mundo? Por esa razón, y sólo por esa razón, asumo el vacío de información como una decisión del autor para aumentar el realismo de la cuestión.

Sin embargo, y aunque respeto la estrategia de Asher, creo que la historia pudo haber sido mucho más interesante en ocasiones si se le hubiese permitido al lector hacer la contraposición de la perspectiva de Hannah con la realidad sólo para ver cuán distorsionada estaba.

4. Chicos cursis

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¡Eureka! Al fin los chicos son seres humanos y no modelos perfectos recién salidos de la misma fábrica que produjo a los cinco miembros de One Direction. Esto en realidad me encantó. Gracias, GRACIAS, ¡GRACIAAAS, JAY! Lo común suele ser que, como la mayoría de los libros YA son escritos por mujeres, el chico siempre queda como un ser cool y mitológico, sin mencionar a los vampiros. Pero en esta historia finalmente hay chicos normales: buenos, despreciables, tímidos… y no sólo ikemens en todas partes.

5. La historia que se construye con un mapa

En este apartado no hay demasiado que decir. Es sólo un capricho mío ésto de comentar el recurso del mapa como una excusa para generar acciones y desplazamiento de los personajes a lo largo de toda la historia. Después de todo, si Clay no hubiese decidido seguir esas instrucciones probablemente todo el libro se hubiese desarrollado en la habitación o el garaje de su casa. Honestamente, me parece que la interacción en tiempo real con los escenarios que Hannah relataba en pasado fue una carta muy bien jugada.

6. Clay y Hannah: la cuasi historia de amor

Esta fue una de las cosas que más me gustó de este libro: una triste historia de amor que nunca concretó, una rosa cortada mucho antes de poder abrirse. Cuando leí Por trece razones, estuve más de la mitad del libro ansiosa por saber qué podía haberle hecho Clay a Hannah. Quiero decir, se supone que el tipo era buena nota. De paso, estaba enamorado de ella. La amaba. La idolatraba. Sin conocerla demasiado. Eso era creepy, cierto, pero no hay nada más platónico que un amor adolescente.

Sin embargo, y esto es algo que nunca podré perdonarle a Jay Asher, fue cometido el pecado de romper el hilo de suspenso antes de terminar el libro. Dentro de mi cabeza no cabe que haya revelado la presencia de Clay en las cintas en una parte tan alejada del final. ¿Por qué Clay recibió esa caja con las cintas? Te da la respuesta demasiado rápido y rompe con todo ese juego de indicios que había montado tan inteligentemente desde el principio con Tony. Les prometo que hablaremos de esto en el apartado siguiente, pero déjenme acabar la idea.

¿Por qué, Asher? ¿POR QUÉ? Si bien los capítulos siguientes fueron intensos, perdieron muchísima fuerza. Creo que se debió estructurar mejor el orden de las cintas para que Clay quedara de último, y así a medida que pasaran uno a uno los nombres de la lista la cosa se pusiera peor. Entonces esto hubiese creado una tensión terrible —excelente, ideal, perfecta— en el lector, quien sólo podría pensar: ¿qué tan malo fue lo que le hizo este muchacho a Hannah para que él sea el último en la lista? Incluso se pudo haber obtenido un mejor cierre para la historia.

7. Tony

Este personaje es sumamente importante por una sola razón: la cadena de juegos de indicios que desata desde el principio. Cuando lo vemos por primera vez, trabajando en el auto con su padre, hay algo en su reacción que llama la atención. Recuerdo que Clay mencionó algo así como sentí que me estaba esperando. Esa sensación persiste durante toda la historia. El olfato de un buen lector nunca está muy lejos de la verdad, y esta ocasión no fue la excepción. Las respuestas estaban detrás del chico del walkman.

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Sin embargo, me hubiese gustado saber un poco más acerca de él y de su vínculo con Hannah. Si bien ella no podía mencionarlo en las cintas —por razones obvias—, hubiese sido interesante saber a profundidad qué los unió lo suficiente para asumir esa íntima relación.

8. Esto es algo que podría pasar y que, de hecho, pasa

Seamos sinceros: yo también pienso que Hannah es una chica imbécil. Yo también pienso que esas no son razones de peso para suicidarse. Sin embargo, les tengo noticias a todos los que hayan decidido que esa es una razón para quitarle valor al libro: señores, estábamos hablando de una chica que no ha alcanzado la madurez plena que muchos de los lectores de este libro ya superaron. Los adolescentes hacen lo que ella hizo todo el tiempo: ven las cosas más grandes de lo que son, hacen drama, se desesperan al no encontrar salida.

Además, yo no estaría tan dispuesta condenar como insuficiente al efecto Bola de Nieve. Una cosa es ver caer un ladrillo de tu castillo y superarlo, seguir con tu vida, y otro muy distinto es ver como se caen uno a uno todos mientras intentas con desesperación sostenerlo todo al mismo tiempo. Particularmente me encantó la metáfora que usó Asher de las fugas de agua que se van tapando con un dedo para explicar el Bola de Nieve. Cosas pequeñas pueden acabar en cosas demasiado grandes, pero no por eso las cosas pequeñas deben estar exentas de responsabilidad.

9. Ya sabes cual es final, pero quieres que cambie

Pertenezco al grupo de personas que le gritó a Hannah: “¡No lo hagas, idiota!” en la última cinta del libro, aun cuando sabía qué era exactamente lo que iba a pasar. Esas páginas son asombrosas por la tensión dramática que las envuelve. La sensación de correr contra el tiempo y la idea de ver el pasado —y la oportunidad de salvar una vida— en las cintas que grabó Hannah.

10. “Por mí y por todos mis amigos”

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No saben lo mucho que me alivió que este libro no estuviese lleno de patoso romance. Por lo que los autores del género Young Adult escriben en la mayoría de los libros, pareciera que los jóvenes no tienen otras aspiraciones en la vida más allá de encontrar una pareja o ser vampiro, si es que eso cuenta como aspiración.

Y de repente, de entre las más oscuras nubes del pesimismo surge este tipo, Asher, que escribe cosas tan lindas como “Por mí y por todos mis amigos”. Esta frase es muy conmovedora, y más cuando no hay amigos por los cuales brindar. Cuando la digo o pienso en ella viene a mi cabeza la imagen de esas tardes dulces, esa mesa en la cafetería que poco a poco se fue quedando con sillas vacías. Con una única persona.

La soledad es peligrosa.

11. Hannah no es una súper heroína

No denunciar una violación, hacerse la vista gorda ante un accidente de tránsito, desconfiar de todo después de sentir tanta decepción. Todo eso es lo que hubiese hecho una chica normal. Me gusta Hannah porque no se vende como una chica común: ella ES una chica común.

No entiendo por qué las personas se quejan tanto de que las razones de Hannah no son razones reales para un suicidio. Hay que entender que, aun cuando la gente jura que es así, los humanos no tenemos un solo pelo de racionales. Y ella era una persona de temple débil, como tantas niñas que hay de temple débil: no comparto su decisión, pero la justifico.

12. Tu decides: ¿Hannah debió o no suicidarse?

Esto es algo que me encanta del libro: no hay juicios de valor por parte del autor, y por eso es que es tan sabroso de debatir. Al final, ¿debía o no debía Hannah suicidarse? Asher sólo presenta los hechos, pone las cartas sobre la mesa, y es al lector al que le toca decidir. En el libro cada personaje tiene su opinión respecto a lo que sucedió, pero nada es determinante.

Me gusta este libro porque son las razones de suicidio de una adolescente, no de un hombre de mediana edad que escribe un libro. Me pregunto cuanto tiempo estuvo pensando como una chica para lograrlo… y cuanto empeño le puso a eso. De cualquier forma, es incluso un poco creepy.

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13. Algo de esperanza al final de un túnel oscuro

Una amiga calificó a “Por 13 razones” como un libro con propósito. No podría estar más de acuerdo con esta definición. Es una historia contada para evitar más víctimas. Al principio pensé que era yo haciendo drama al respecto.

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Pero parece que varias personas estuvieron de acuerdo conmigo:

“Resulta escalofriante el retrato humano de la suicida, acostumbrados como estamos a contemplarlos como seres perturbados y desquiciados. Sirvan los siete cassettes para que no vuelva a ocurrir; tiéndele la mano a Hannah cuando todavía no ha dado el salto.” (Reyna, 2009).

El veredicto final

Soy de esa clase de personas que ve la vida de forma optimista, ya saben, el vaso medio lleno todo el tiempo. No me gusta pensar que necesito ayuda o que nada tiene solución. Por esa razón, no conecté demasiado con Hannah Baker. No por eso voy despreciar el libro. Cada quien tiene su forma —pesimista o full color— de ver la vida, y me alegra que por una vez hayan mostrado la cara de los débiles en serio, de los débiles que se quedan débiles hasta el final.

Por todas las cosas buenas y malas, le doy… PAM PAM PAM… 3 clips.

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