Carpeta Amarilla

Hablemos de “Después del Terremoto” por Haruki Murakami

Enero 16, 2016 por

Soy una persona necia, necia hasta el extremo de lo necio que puede ser alguien. Así que, si bien me encantó este libro apenas lo abrí, al terminarlo tuve que ir a investigar un poco más acerca de lo que pensó la gente acerca de él. Quería ver si lo que yo había visto tenía que ver con algo de lo que los demás habían visto entre las líneas de Después del Terremoto, o simplemente era mi capacidad de ver gatos donde hay perros lo que me llevó a creer que había mensajes ocultos detrás de cada uno de los cuentos. Fuese ese el caso o no, debo decir que —entre las cientos de miles de páginas que sólo colocan la reseña de la contraportada del libro y te lo venden a cuatro veces el precio—, encontré algunas opiniones interesantes, y que incluso podría compartir.9788483834497

Sé que, aun cuando Murakami es reconocido en todo el mundo —o así lo dice Internet, habría que preguntarle a todo el mundo a ver qué piensan—, no es lectura para cualquiera. Sin lugar a dudas, no es un autor que muestre los conflictos a través de las acciones o interacciones de sus personajes, si bien éstas son narradas de manera magistral. Como todo japonés, es muy simbólico, y como japonés extraordinario, sabe comunicar lo incomunicable con palabras a través del encuentro de un sujeto desdichado con una rana o la interacción de una pseudo familia feliz.

En cada una de sus páginas el libro me entregó algo diferente, y debo admitir que cumplió su objetivo como —me gusta ver los libros de esta manera— compañero de vida temporal. El elemento que une a cada uno de los cuentos es el terremoto de Kobe de 1995, sí, pero aquí es donde comparto opiniones con una blogger:

“Sin embargo pienso que sí hay un terremoto más protagonista que el de Kobe en estas seis historias: me refiero a esos terremotos personales, esos seísmos interiores que tenemos a veces donde se produce una sacudida invisible para quienes nos rodean pero totalmente perceptible para nosotros mismos y que a veces tiene unos efectos devastadores, pero que siempre supone un cambio, una lucidez, un nuevo paisaje interior.” (Blasfuemia, 2013, p.1)

Desde el primer cuento sospeché, y no es que quiera dármela de detective infalible, que el terremoto de Kobe, si bien era escenario, no era el protagonista del libro. Fue un momento que le permitió al autor hablar de algo un poco más interno, más humano, ya que se reflejaba algo muy similar en el plano físico: destrucción y reconstrucción. En cada uno de los cuentos hay un personaje herido, destruido, vacío, que evoluciona en un proceso hacia su propia reconstrucción, como tuvo que hacerlo todo Japón en aquella época de tragedia. Sin embargo, y lo digo porque he leído ya algunos títulos de este autor, pareciera que Murakami no es de los que llega al final, el cierre. Muchas personas se quejan de este hecho, de que creen que nunca termina correctamente sus historias, pero a mi me parece lo más natural y, por su estilo, la decisión más sabia. Haruki Murakami escribe acerca de temas muy humanos, y es lo natural que como humanos no tengamos acceso a todo lo que pasa una vez que ya no estamos presentes. La vida es efímera y acaba de formas abruptas: “cuando termina, termina”, y muchas veces hay que aceptar las cosas de esa manera. No leo la mente del escritor japonés, pero pareciera que se agarrara de este precepto para no enredarse buscando finales complicados a historias que ya por su esencia no necesitan de nada más.


HABLEMOS UN POCO DE CADA CUENTO

El libro está compuesto, como lo indica la reseña que hallarán en su tapa trasera, de seis relatos que tienen como escenario los meses o días después del terremoto de Kobe de 1995:

  • Un ovni aterriza en Kushino: cuenta la historia Komura, un comercial de equipos de sonido, aparentemente guapo y simpático, al que su esposa abandona después de pasar cinco días viendo las noticias del terremoto de Kobe por televisión, con la excusa de que vivir con él es como vivir con una masa de aire. Desde un principio, la idea de una persona sin contenido llamó mi atención. Creo que cuando Murakami habla de Komura, se refiere a él como una persona vacía. De alguna forma, parecía como si Komura solo viviera, y nada más, como alguien que va de aquí para allá siendo influenciado por los vaivenes del universo sin tomar una posición. Veo este cuento como una especie de representación de las personas que viven a través de los designios y decisiones de los demás. Asumo que, antes de marcharse, la que poseía el contenido de Komura era su esposa, pero a fin de cuentas no pudo soportarlo. Luego, al entregarlo él mismo a Keiko, la hermana de su compañero de trabajo, finalmente se quedó sin nada. Pero es aquí donde entra Shimao y la propuesta que su misma aparición nos sugiere. Suena un poco cursi, pero pareciera que hay personas que pueden llevarte a encontrar quién eres de verdad. Podría decirse que es el abandono de su esposa el terremoto que lo destruye, y el viaje que realiza, su proceso de reconstrucción.
  • Paisaje con plancha: presenta a dos personajes interesantes: el señor Miyake y Junko, una muchacha que huyó hace muchísimos años de su casa. Ambos han pasado por sucesos de sus vidas que los han llevado a pensar que ya no tiene sentido vivir, pero que, sin embargo, viven. Nada los apasiona, nada los motiva, y lo único que los llena son las hogueras que hacen en la playa con los restos de madera y otros desechos del terremoto de Kobe, que vienen a través de las olas del mar. No sé si al final ambos murieron juntos como se supone que se lo habían prometido el uno al otro, pero veo este cuento como una forma de aprovechar lo que traen las desgracias para darle aunque sea un poco de sentido a la vida propia.
  • Todos los hijos de Dios bailan: narra la persecución de Yoshiya a su supuesto padre biológico, un médico al que le falta un pedazo del lóbulo de la oreja, mientras que va contando, a punta de flash backs, los orígenes del supuesto hijo de Dios. Aunque es una historia un poco extraña, es también muy bonita. No sé si Murakami sea cristiano o ateo o budista, pero el mensaje que proyecta es hermoso: quien sea que sea tu Dios, o incluso si no tienes un Dios, serás provisto de lo que necesitas, no de lo que quieres. Además, le dará algo de esperanza para conseguir novia a aquellos que bailen gracioso, como ranita.
  • Tailandia: nos muestra a Satsuki, una doctora especialista en la tiroides que pasa una temporada de vacaciones en Tailandia. Por razones que no son del todo explicadas en el cuento —creo que le hizo abortar a un bebé o algo así—, ella guarda un enorme rencor a un hombre de su pasado, y espera que haya muerto en el terremoto de Kobe. De alguna manera, el odio que sentía por ese hombre se convirtió en una piedra que quedó estancada en su pecho. Es un cuento sin duda muy intenso y algo oscuro, que debate temas de la vida y la muerte. Sin embargo, yo lo veo con otros ojos: siento que es más una advertencia de lo peligroso que puede ser el rencor.
  • Rana salva Tokio: comienza con una rana de gran tamaño, llamada Rana —y no señor Rana— que aparece en la sala de estar de un trabajador de la Caja de Crédito de Shinjuku, y le pide su ayuda para detener un terremoto que está por ocurrir en Tokio, y que según cuenta Rana, será todavía más grande que el de Kobe. Esta historia me la leí casi que de una sola sentada: el elemento de una batalla entre el bien y el mal lo hizo bastante emocionante. Al final, creo que el mensaje podría estar relacionado con lo ingratas que son las buenas acciones. Por ejemplo, el señor Katagiri sacrificó muchas cosas por sus hermanos menores, y nunca fue recompensado por ello. Ponía su vida en peligro por su empleo, y tampoco puede decirse que el esfuerzo fue retribuido. E incluso el mismo Rana, dio su vida y luchó cuerpo a cuerpo contra Gusano; aun así, su final fue horrible y, tal como él mismo lo dijo, nadie sabría jamás que esa batalla se dio en realidad ni nadie les agradecería por ello. La cruda verdad es que la bondad auténtica es muy solitaria. Sin embargo, no puede pensarse que ser bueno es malo, no, como el mismo Rana dijo —y perdonen que lo cite tanto, pero él se lo merece. Si leyeron el cuento sabrán porqué—, sólo se puede querer salvar el mundo por gente como Katagiri o Rana.
  • La torta de miel: ¡Al fin llegamos a este cuento, mi razón para hacer todo esto! Éste es, sin duda alguna, mi nuevo cuento favorito —y lo siento, Salinger. Lo siento, pez plátano—. En la primera página me atrapó, y en la última página me dejó suspirando. Cuenta la historia del triángulo amoroso entre tres amigos que se conocen en la universidad —Sayoko, Junpei y Takatsuki—, y se mantienen muy unidos incluso después de graduarse. Pero esto es mucho más que una historia de amor, es la representación misma de una condición humana: entrega, sacrificio, temor y estupidez. Es un cuento inteligente y divertido, con un fresco y a la vez triste aroma familiar, que te calienta el corazón en algunas partes y en otras lo hace sentir demasiado frío. Para mí, es el cuento que mejor alberga toda la temática del conjunto que compone el libro: destrucción y reconstrucción. Todos los personajes son hermosos, sobre todo el de la pequeña Sara, y la historia dentro de la historia que introduce Murakami —los ositos Masakichi y Tonkichi— le da un toque dulce y enternecedor a la historia. Muy pocos son los libros que he terminado y abrazado contra mi pecho, y sin duda este cuento fue el responsable de que Después del Terremoto alcanzara esa aceptación de mi parte. Cada página y cada oración de este último cuento vale la pena, tiene un sentido y puede causar algo dentro del lector. Para mí, es la representación de la eficiente capacidad que tiene el ser humano para arruinar cualquier cosa, incluso lo que es perfecto desde el principio. Pero al mismo tiempo de las posibilidades de rectificar los errores cometidos, aun cuando lo que viene a continuación no va a ser nada fácil.


EL ATAQUE DEL RESALTADOR AMARILLO

“Me cuesta mucho morir.” (Murakami, 2013, p. 55)

“Pero también hay formas de morir que conducen, a la inversa, a maneras de vivir.” (Murakami, 2013, p. 58)

“…si Dios puede poner a prueba a los hombres, ¿por qué los hombres no pueden poner a prueba a Dios?” (Murakami, 2013, p. 82)

“Igual que en el pasado, cuando atrapar una pelota era una cuestión crucial, hasta que un buen día dejó de serlo.” (Murakami, 2013, p. 84)

“Nuestros corazones son de piedra. Las piedras pueden deshacerse.” (Murakami, 2013, p. 90)

“Al estar con alguien durante tanto tiempo, obedeciendo sus palabras, acabas uniéndote a él en cuerpo y alma.” (Murakami, 2013, p. 108)

“…vivir y saber morir, en cierto sentido, tienen un valor equivalente.” (Murakami, 2013, p. 113)

 “…sus sentimientos, una vez que se traducen en palabras, se convierten en mentiras.” (Murakami, 2013, p. 115)

“El mundo es un abrigo enorme y tiene que tener bolsillos de diferentes formas.” (Murakami, 2013, p. 127)

“Mientras vivimos, todos somos muy diferentes, pero, muertos, todos somos iguales. Una masa de carne desechada” (Murakami, 2013, p. 169)

REFERENCIAS

Blasfuemia, A. (2013, Septiembre, 13). Después del terremoto (Haruki Murakami) [Mensaje en Blog]. Consultado de http://loqueleolocuento.blogspot.com/2013/09/despues-del-terremoto-haruki-murakami.html

Murakami, H. (2013) Después del terremoto (1era ed.). Barcelona: TusQuets Editores.

¿Te gustó esta publicación?

Puedes conocerme un poco más y leer más de mi material haciendo click aquí

Woho

Comentarios:


  • Deja un comentario

    Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *